BIOMAGNETISMO Y SALUD

El Biomagnetismo engloba diferentes técnicas que utilizan imanes de baja o mediana intensidad para restablecer el equilibrio eléctrico perdido en algunos puntos del organismo.

¿Cuáles son los efectos de la Terapia con Imanes?

En biomagnetismo, los imanes generan y emiten ondas magnéticas que atraviesan los tejidos vivos. Actúan sobre el sistema nervioso y el circulatorio, equilibrando la energía general del cuerpo.

Las frecuencias magnéticas son responsables de cambios favorables en la respuesta orgánica. Las células vivas son muy permeables a la acción del magnetismo. El hierro y el oxigeno de nuestro organismo son estimulados por los campos magnéticos, contribuyendo a mantener la juventud celular.

La aplicación de los imanes en los organismos vivos también llamado biomagnetismo repara las desconexiones de los campos eléctricos del cuerpo, sus cortes, sus interferencias (cicatrices, cirugías, muelas extirpadas, órganos ablacionados, ligamentos que se rompieron).

La BioMagnetoterapia reconduce la bioelectricidad para llevar nuevamente la vida original al lugar donde falta energía- cuando los cables por los que circula la energía eléctrica biológica (nervios del cuerpo y canales de energía sutil tales como lo enseñan las medicinas orientales)

Se ha comprobado que el cuerpo de los seres vivos es un cuerpo eléctrico. Aplicando imanes de baja inducción, se disminuye el desgaste producido por los mecanismos de reparación natural.

El cuerpo humano está integrado por millones de células que funcionan por tener polo positivo y polo negativo, formando  un campo electromagnético. Las vibraciones de sus tejidos le dan una identidad individual, cuya impronta es percibida como única.  La suma de vibraciones de los tejidos biológicos se transmiten por medio de la piel, constituyendo una red o malla, que la moderna aparatología puede captar con instrumentos de medición.

Esta red que circunda al cuerpo físico es conocida con distintos nombres: campo electromagnético, plasma biológico, aura y otros.  Cuando se distorsiona el equilibrio vibratorio, el individuo está en riesgo de perder su estado de salud. La energía estuvo antes que la materia.

 

EL VOLTAJE CELULAR

El potencial medio, normal, de una célula es de 90 a 100 milivoltios.

Si el potencial disminuyera por debajo de 70 mV, se considera que la célula está sufriendo y si el potencial es menor de 26 mV, la célula puede significar muerte celular.

Cuando, por el contrario, se excede de los 150 mV, puede romperse su estabilidad e iniciarse un proceso degenerativo a nivel celular. En cada caso, existe un requerimiento diferente del tipo de biomagneto, una intensidad que será particular al mismo, una localización topográfica distinta en la aplicación sobre la piel y un espacio de tiempo acorde a la situación.

El biomagneto actúa fundamentalmente sobre las células donde se encuentra aplicado, mas se ha comprobado que el biomagneto está también realizando un tratamiento sistémico general, que favorece un mejor estado de salud. Al modificar el potencial eléctrico de las células, la bioelectricidad se traduce en modificaciones correspondientes del potencial bioelectromagnético, o sea, del potencial bioplásmico.

La vida de la célula está amenazada cuando baja su energía y comienza a reproducirse indiscriminadamente con el objeto de sobrevivir.  La célula cancerosa sólo cuenta con 15 mili-voltios o menos y se reproduce para evitar la muerte aunque lo hace de una manera paradójica.

Los imanes neutralizan las cargas eléctricas y recargan el campo de energía con frecuencias de vibración saludables.


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